Un ordenador no se vuelve lento de un día para otro sin motivo. Casi siempre es una mezcla de programas que arrancan solos, poco espacio libre, actualizaciones a medias o un disco duro que ya no da más de sí. La buena noticia: la mayoría tiene arreglo sin cambiar de ordenador.
1Reinicia (de verdad)
Apagar con la tapa o con «Suspender» no es reiniciar. Ve a Inicio › Iniciar/Apagar › Reiniciar. Muchos atascos desaparecen solo con esto, sobre todo si llevabas semanas sin hacerlo.
2Quita los programas que arrancan solos
Pulsa a la vez Control + Mayúsculas + Esc para abrir el Administrador de tareas y entra en la pestaña «Aplicaciones de arranque». Desactiva lo que no necesites nada más encender: lanzadores de juegos, actualizadores de impresora, programas de música… No desactives el antivirus.
3Deja espacio libre en el disco
Con el disco casi lleno, Windows va a trompicones. Busca «Liberador de espacio en disco» en el menú Inicio, elige la unidad C: y marca los archivos temporales. Mira también la carpeta Descargas: suele estar llena de instaladores que ya no sirven.
4Termina las actualizaciones pendientes
Ve a Configuración › Windows Update y deja que termine. Una actualización a medias puede tener el ordenador ocupado durante horas en segundo plano.
5Revisa el navegador
Diez pestañas abiertas y cinco extensiones que no recuerdas haber instalado pueden comerse toda la memoria. Cierra lo que no uses y quita las extensiones que no conozcas.
6Comprueba que no tenga virus
Si además salen anuncios raros o el buscador ha cambiado solo, puede haber publicidad no deseada. Pasa un análisis completo con Seguridad de Windows. Te lo contamos en cómo saber si tu ordenador tiene virus.
7Mira si se calienta
Un ordenador que se calienta baja su velocidad para protegerse. Si el ventilador suena mucho o el portátil quema por debajo, el problema puede ser polvo. Lo explicamos en el portátil se calienta y se apaga.
8Si tiene disco duro, el SSD lo cambia todo
Si tu ordenador tiene más de cinco o seis años, probablemente lleva un disco duro mecánico. Cambiarlo por un SSD es la mejora que más se nota: arranca en segundos y los programas abren al momento. Lo contamos en ¿merece la pena cambiar a SSD?.
Lo que no te recomendamos
- Programas «optimizadores» o «limpiadores de registro» que prometen milagros: muchos traen publicidad o hacen más mal que bien.
- Formatear a la primera: casi nunca hace falta para que vuelva a ir bien.