Un portátil que se apaga de repente cuando llevas un rato usándolo casi siempre está pidiendo lo mismo: aire. Cuando el procesador llega a una temperatura peligrosa, el ordenador se apaga para protegerse.
Por qué pasa
- Polvo. Con los años, el ventilador y las rejillas se llenan de pelusa y el aire caliente no sale. Con mascotas en casa, pasa antes.
- Pasta térmica seca. Entre el procesador y el disipador hay una pasta que ayuda a sacar el calor. Con el tiempo se seca y deja de hacer su trabajo.
- Dónde lo apoyas. Una cama, un sofá o las piernas tapan las rejillas de abajo.
- Programas que no paran. Un virus o un programa colgado pueden tener el procesador al máximo sin que te des cuenta.
Qué puedes hacer tú
- Úsalo siempre sobre una superficie dura y plana, nunca sobre mantas o cojines.
- Mira con el Administrador de tareas (Control + Mayúsculas + Esc) si algún programa usa mucho la CPU sin motivo.
- Limpia las rejillas por fuera con aire a presión, con el portátil apagado y en ráfagas cortas.
- Una base refrigeradora ayuda, pero no arregla el polvo de dentro.
Qué hacemos nosotros
Lo desmontamos, limpiamos el ventilador y el disipador, cambiamos la pasta térmica y comprobamos las temperaturas antes y después. Normalmente se nota al momento: menos ruido, menos calor y sin apagones.